Ertha Cat Kitt

22 abril 2013 § Deja un comentario

No. Ella no vale la pena,
fatal como el gruñido de un gato.
Al primer beso tomó mi vientre y lo rasgó
para ver lo que había debajo de la superficie.
Se quedó inmóvil,
con su pose de cuerpo del Playboy,
las luces bajas,
comida de mi alma en la cena,
la autopsia perfecta en la cocina.
Mas tarde en la noche
sonó su canción en el tempo perfecto,
desierta y sin retorno como una reina estéril
acariciaba sus huesos.

Si. Ella valía la pena,
suave como el ronroneo de un gato,
como Ertha Kitt.
Como una flor salvajemente tatuada,
dulce como la tinta y el veneno de un pulpo mimético.
Llevaba piedras con el cráneo lleno de humo suave.
Anillos azules.
La bandeja de honor de la inhalación en su mano.
No podía resistirse al tobogán.
Como Lucia en el cielo con diamantes a toda velocidad,
miró profundo hacia atrás,
cruzó el piso con los ojos dormidos,
con moldes para la ropa de un verde radioactivo.

Enredado en sus líneas la estaba evitando,
corriendo ningún riesgo no amaba demasiado.
Jugaba a mantener la calma,
aunque el truco era la razón.
Además, lo sé, el sentimiento, la cama mojada…
No te culpo a ti.
Atrapado en tus triángulos
no eres otro tipo de sufrimiento a reconsiderar.
Mi amor  rosa,
fuimos lentos susurros destinados a romperse,
el sonido de la lluvia contra el cristal de la ventana.

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