Kenoma

25 agosto 2009 § Deja un comentario

Hay que destruir.
La idea de cualquier progreso
nos lleva a un final escatológico.
Los nuevos descubrimientos
desaparecen en el camino
de un innatismo cognitivo primario;
de pensamiento pre-socrático.
El tiempo actual es sólo un paso,
el tiempo presente es un tiempo-proceso,
es un presente eterno.

Las relaciones de poder mandan
en esta realidad intempestiva.
La fe en la sinrazón
como forma de llegar a ciertas visiones
sin drogas, ayunos o meditaciones.
Las elites mantienen
la esperanza de algún futuro peor
valiéndose de disciplinas platónicas.
Analizan la dudosa relación
entre metafísica, religión y economía.
El factor teleológico  que conlleva
la separación del alma-cuerpo ,
para así luego demoler la mente y la cartera.

Las fuente de donde proviene la idea
no puede cambiar el tiempo.
Lo que proponen es el símil
de un paraíso de luz;
por tanto eugenético.
Un paso necesario para ese plácido final,
un tiempo-proceso que debe ser hipotecado.
Tabula rasa sobre la población rebaño:
el actor más importante.
Un contra-desarrollo que no va más allá
de la supervivencia de su especie.
Una  extraña   justificación.
Una extraña guerra de fuerzas
que entran en conflicto por su amoralidad.
Una minoría sometiendo a una mayoría alienada.
Una clase dominante y otra dominada
no coincide con ningún fatalismo
más allá del propio presente eterno.
Es el ser humano y su propia naturaleza.
Una forma trágica y etiológica de entender
los procesos de una sociedad enferma,
la alternativa razonable
para un mundo sin Verdad.

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