A bluidy man I trow thou be.

13 agosto 2009 § Deja un comentario

El crimen perfecto de la antepenúltima Verdad,
la transformación de todo en información;
en corto, la solución final más pura,
desfluorizada;
la resolución del mundo anticipado:
lo real es para siempre inencontrable.
Una caída en la ilusión.
No hay más otredad,
todo ha sido homogeneizado.
La ilusión ha sido exterminada,
el todo absoluto ha sido actualizado sin licencia.

No más misterio, y no más incertidumbre.
No hay pasado ni futuro, sólo un eterno Ahora.
Toda agenda se revela de inmediato,
Eso significa haber asesinado lo real.
Engánchate a nosotros de por vida y muere s.a.

El evento ha ocurrido realmente.
Pero el acto de asesinar significaría
que lo real no estaba muerto después de todo.

Las ilusiones de la Cueva no han desaparecido,
es que ya no hay techo sobre la cueva.
Estamos al aire libre viendo las sombras y las manos.
Por temor a la pérdida de lo tangible,
con la hoguera en el culo,
hemos inventado este dolor en una realidad simulada,
una tela de araña ardiendo en hologramas.

Un universo virtual purificado
de todo aquello peligroso o negativo,
una vida light que no engorda el alma.
Siempre 23 gramos.

Tenemos la industria de la cultura,
su maquinaria de publicidad y engaño.
Tenemos a los imagineers de la Corporación.
Tenemos sexo seguro en nuestras pantallas
y lugares seguros para los niños
y zonas de NO FUMAR descontaminadas.
Tenemos ciencia ficción.

Hacemos de lo fantástico un lugar común,
como un poema del guerrero flojo;
de lo mágico algo rutinario,
de lo ajeno algo familiar,
un jodido comic para adolescentes.

La ciencia social es una ilusión óptica:
mira, mira, pasa por este agujero,
por los nuevos estándares post-singulares.
Exopolítica escatológica y ontológica.

Xe-no-fi-lo-so-fí-a // Cy-ber-mi-er-da // Nu-e-va-e-ra.

Podrá disgustarle Matrix,
pero amará “Los Nueve Mil Millones de nombres de Dios”

El cuento es acerca de todos.
Acerca de Osho y de Sai Baba.
Porque todos tenemos dinero en el banco.
El que más, parte de su vida.
Todos cagamos oro en una nube.
Ortología que se llama.

Pero la existencia llegará a su fin.
El propósito de alguien será alcanzado.
La raza humana habrá pagado su deuda.
Podrá empezar de nuevo la partida.
Volverá a fluir el dinero.
Automatizaremos todos los procesos,
y en efecto, de cualquier modo ocurrirá:
No habrá motivo alguno para pelear.
Agotaremos cada clase antes de pasar a la siguiente.
Lo llamamos Ciencia Social. Comunismo cómico.

El destino objetivo del universo,
esclavos de una razón instrumental;
preferimos anuncios a la carta.
Finalmente no hay nada como algo,
no debemos sumar nada a la nada del mundo,
no debemos sumar nada a su significado,
pues no tiene ninguno.
No podemos hacer nada por favorecer
este poder ilusorio destinado a fallar.
Un algo indestructible nos espera al final del proceso.
El destino es quien está viniendo hacia nosotros.

-virus, lapsos, gérmenes y catástrofes-

Señales de imperfección.

Un avatar gigante de la la última hipóstasis
está llevando el sistema hacia algoritmos dementes.

El pensamiento terminará pensando memes
que sólo la máquina puede pensar
cuando la máquina lamente la decadencia
de la vidas mentales privadas de todos;
rehenes en la prisión del lenguaje.

Ya no hay reservas de inutilidad.
Abandonamos nuestros cuerpos,
para convertirnos en empresarios celestiales
de obsesiones extrañas, búsquedas futiles, y pasiones inútiles.

Eso: ¡ALTO A LA FUTILIDAD!.
COMPRE ALGO POR 23 euros.
No se aceptan devoluciones
iniciada la ascensión.
Lleva píldoras para el mareo.

Todos los márgenes y zonas libres, están siendo borrados.
La muerte está bajo amenaza de muerte.
Tempus loquendi. Tempus tacendi
Todo es una ecuación tecnológica de suma-cinco.
(P.E.C.T.L.H).
¿Qué presagia exactamente la locura del día?
Hay un gallo gigantesco de color púrpura en el Vaticano.
Ya lo sé. ¿Has visto tú los dragones en el techo?

La Última Discordia.
Como un campeón sobre la imperfección de la noche .
Tener razón por la noche engendra monstruos.
La part maudite du Bataille.
Atormentar cada economía, y negar su conclusión
con una percepción erótica de la realidad.
No hay rostro que esté preparado
para conocer el rostro que no conoce.
Bondad y maldad, falso y verdadero, masculino y femenino.
No hay nada más que hacer que restaurar nuestra inocencia,
la ironía es la única forma espiritual del mundo.
Tan espléndida, excesiva y misteriosa como el abismo.

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