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23 diciembre 1995 § Deja un comentario

Voy a echar raíces en la cama.
No quiero levantarme nunca de mi apestoso nicho.
Los días no cambian por mucho que te levantes con una sonrisa,
con resaca, sin resaca, con una mujer que no quieres a tu lado.
La cabeza me va a estallar, me duelen los dientes, tengo la lengua hinchada.
Vomito anfetas y alcohol y algún que otro sueño.
El alcohol hace que te atragantes de sueños.
Los sueños son tan indigestos como un plato de judías.
Hoy no me levanto,
llamaré a alguien para que riegue la cama.
Quiero crecer tumbado en la cama.
¡Que trabajen ellos!, pienso.
No quiero soportar más sonrisas, más hola y adiós, más hasta luego.
No quiero sonreír a nadie.
No quiero vivir.
No quiero morir.
Quiero dormir y beber y empacharme de sueños.
Quiero que mi vida sea su pesadilla.
Quiero devorar sus sueños.
Hoy no quiero trabajar pero tengo que trabajar,
no se puede soñar sin dinero.
Han instalado maquinas de sueños en todas las esquinas.
Sólo hay que pagar y enchufarse la aguja,
luego los sueños fluyen y se hacen realidad.

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