11

23 febrero 1995 § Deja un comentario

Paso el día corriendo de ventana en ventana,
de puerta en puerta, de casa en casa.
Las mirillas espían activadas por resortes de terror,
lágrimás suplicantes escurren por la puerta,
los dientes se golpean en un ritmo frenético tras la madera,
los ojos se derriten en sus cuencas.
Sólo soy un hombre joven,
lector azul de gas, sin dinero
y con barba de cuatro días.
Señoras, dejen que los necrófagos se acerquen a mí,
pues son ellos quienes devorarán su cadáver un vez empaquetado.
Señoras abranme sus puerta y juro no hacer daño
a sus perritos, a sus gatitos, a sus peces de colores.
También prometo no robar la basura amontonada en los pasillos,
ni la escobilla del bater que nunca usaron.
Por favor señoras, sólo quiero hacer mi trabajo.
En mis sueños nunca maté a nadie que no lo mereciese,
ni violé a mujer alguna mayor de veintisiete años.
No padezco enfermedades contagiosas y mi aliento huele a trementina,
No me teman,
sólo soy un hombre joven,
lector azul de gas
y barba de cuatro días

Anuncios

Etiquetado:,

Los comentarios están cerrados.

¿Qué es esto?

Actualmente estás leyendo 11 en Sinequia.

Meta

A %d blogueros les gusta esto: