15

23 septiembre 1994 § Deja un comentario

Casi todas las personas que conozco flotan en tensión sobre el asfalto,
sus sombras, sus voces y sus reflejos se mantienen
suspendidos unos centímetros sobre la superficie de todas las cosas.
La mayoría habla lenguas extrañas que nadie conoce
y así vamos ahogándonos en el océano de vómitos que nos rodea.
Poseo amigos que nunca dicen nada,
solamente comen y duermen y mienten que follan.
A lo largo de los días y los años
palabras insípidas como el agua destilada
se acumulan sobre mi cabeza,
doblándola por la fuerza de la estupidez que las cohesiona.
Tengo una hucha de frases amarillas sacadas de los telediarios
con forma de bater y olor a mierda.
La mayoría de las personas que conozco escupen palabras juradas
que nunca se cumplirán ni llegaran a oídos de otros,
simplemente se perderán despacio en el asfalto,
buscándose un eco lejano que las permita ser
otro poquito más.
La mayoría de las palabras que conozco no pueden ser
usadas en momentos solemnes como el coito,
la comida, la comunión de una prima, la muerte de la familia.
Las palabras y las personas se utilizan unas a otras
rebuscando la razón del verbo.
Yo mato.
Tu matas.
El mata.
Matemos.

Anuncios

Etiquetado:,

Los comentarios están cerrados.

¿Qué es esto?

Actualmente estás leyendo 15 en Sinequia.

Meta

A %d blogueros les gusta esto: